viernes, 5 de diciembre de 2008

214

Esta tarde, subí al camión y noté (Porque andaba muy perspicaz) que el chofer del 214 miraba y miraba el reloj con una angustia. - de seguro va retrasado - pensé.

De repente el chofer comenzó a subir velocidad, a insultar a automovilistas que no daban vuelta con precaución en rojo, a hacer gestos de molestia cuando alguien intentaba bajar. Vi como una señora le hizo la parada y no se detuvo.

El chofer manejaba a velocidad impresionante.

Y no sé porque pero me arrivó una especie de placer, gozaba con la idea del chofer malhumorado, molesto con carros, camiones y pasajeros. Su terrible desgracia (no quedaría en tiempos como en mi trabajo) me causaba placer. No pude evitar lanzar una sonrisa gigantesca y el señor que iba a mi lado sólo movió su cabeza de un lado a otro como diciendo: "estos muchachitos de hoy"...

Pero después (porque duré mucho en el camión porque vivo re-lejos) ¡el chofer comenzó a chiflar! seguía a una velocidad de seguro no permitida pero ahora el mismo disfrutaba de su desgracia... Comenzó a darles las buenas tardes, el gracias-denada, el comonoconmuchogusto, paselepasele. Tomaba los cambios del camión con fuerza, metía primera, segunda, tercera, el motor del camión revoluionaba al momento y el re-contento.

Llegué a donde era mi destino, le dije: Sí oiga ahíenlaesquina. y le di las gracias...

Bajé del camión y volví a sonreir (El chofer había sacado la sonrisa más sincera de la tarde, del día, de la semana, probablemente del mes) y concluí: - Sean Bienvenidas las buenas Alegorías -

2 comentarios:

Marcela dijo...

waa
que paciencia, ami el choffer del camión me calló mal, el de ayer, se pasaba los semáforos rojos pero, como que no con cara de desgracia, y ñaaa, me molesté

Chuy dijo...

jajajaja, nunca lo había visto de esa manera, supongo que los choferes de por mi casa son menos interesantes.