jueves, 6 de septiembre de 2012

domingo, 7 de agosto de 2011

Nuestra piel a pedazos

Monterrey está muerto, y no es que esta noche no haya encontrado nada que hacer, y es que uno a falta de quien amar de pronto reorganiza sus ideas. Los eventos se han cancelado, rogamos por un concierto, subimos de peso por pasar más tiempo en casa, nos está pasando eso de las ranas un hoya hirviendo, estamos dentro y las cosas se han ido calentando gradualmente que no podemos darnos cuenta que ya se no está cayendo la piel a pedazos, míranos y sabrás que tal vez estamos haciendo lo más sabio absorbiéndonos en trabajo y otras actividades en las cuales podamos enfocar nuestra energía e ignorar los pedazos de personas en la avenida con un narco-mensaje escrito con mala ortografía.

Ver a mis amigos estar pasándose a un bando u  otro, enlistándose en una guerra que por lo menos ellos vieron comenzar pero me da temor que la misma continúe hasta que los miembros hayan olvidado los motivos.

Nuevas organizaciones policiacas, carteles baratos, buenas ideas mal ejecutadas, y de pronto me siento como un cobarde cuando veo a hombres de mi edad orgullos de su placa y su 9 mm y unas ganas impresionantes de hacer las cosas bien.  Que hacemos nosotros que no somos tibios pero que solo sabemos hacer planes de marketing, poemas para las mujeres, pinturitas que no pueden cambiar tu manera de pensar y solo nos sabemos cinco acordes en la guitarra.

Me disculpo por tanto arte irresponsable, y les estoy hablando a ustedes que por bohemios nos pusimos a estudiar ciencias sociales. Vamos hacer lo único que podemos, escribir en un blog, ser buenas personas, hablar con pasión sobre la bondad de los hombres, no distraernos ni mirar para otro lado e intentar inspirar a los que sí pueden cambiar el mundo.

miércoles, 27 de abril de 2011

Encontrando el norte.

Como barda de parque en colonia popular esta es la pared que seguiremos rayando, porque la tenemos cerca porque nos pertenece desde que cumplimos dieciocho y ya podíamos comprar pintura en aerosol en la ferretería. Palitroche eres mi pared. Solo necesitamos una noche libre, una conversación random, y 47°C de calor para recomenzar para decidirnos a dejarnos envejecer de manera cool y mirar hacia abajo en esta escalera que hemos venido subiendo desde hace un par de años para vomitarlos a todos. Hartos-histéricos, si existiera una sola palabra para esos dos conceptos la escribiría en mayúsculas.

Esto somos, una reunión con tu mejor amigo que no ves desde hace meses, una conversación para subir el ánimo que termina con un final totalmente contrario, entonces después de darte cuenta que de verdad estas bien empinado decides recomenzar con una plantilla bonita, con una simpleza y mucha pretención disimulada. Esto somos, un par de palitroches.

Recomenzamos porque no estamos viejos, solo estamos usados y no somos nada tontos.

Prólogo #13764736476 Monterrey on fire

Eduardo y Alejandra están hartos. Son obsesivos compulsivos y odian esta plantilla. También son histéricos y se preguntan por qué hay extraños entre nosotros unidos al blog y sin publicar. Quieren volver a escribir y quieren comenzar, otra vez. Pero se hayan atados a la palabra, a esta palabra, que no mencionaremos, porque es como Voldemort. Eduardo y Alejandra quieren borrar todo y a todos. Borrarnos para renacer en algo más chido, pero la idea la ganó Ayax con su Perro negro, la cual necesita un corrector de estilo, bien hipster así como Ale. 

Reencontrarnos en vacaciones es tan mainstream que decidimos no reencontrarnos pero sí  volver a lo viejo, a lo olvidado y rumbado en una esquina de la infinita red y aquí estamos. Palitroche, ya, lo dije. Sí, Palitroche. La verdad, la meritita verdad, necesitamos arremeter contra algo porque tenemos calor y coraje. Y pues, siempre están las entradas en blanco esperando ser tecleadas y decir un bla bla bla y ya, listo. 

El/la internet es algo bien curioso, hoy nos sentimos viejos. 

jueves, 4 de noviembre de 2010

No olvidéis

«Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un “¡Ahhh!”» (p. 16)


En el camino, Jack Kerouac.