viernes, 21 de noviembre de 2008

Viendolo así, agua con tortillas no saben tan mal

Liberamos a todos los animales de la tienda de mascotas. Los ponys subdesarrollados abrieron camino y su galope sobre el suelo de mármol del centro comercial, resonaba placidamente en mis oídos. También lo hacían los gritos de la gente. Y tu risa.Sobre todo tu risa.

No es mi estilo, pero no puedo evitar pensar que nos van a atrapar, nos van a arrestar, nos vamos a pudrir detrás de una celda. ¿No sirven agua con tortillas para comer? ¿Se ve el cielo desde la prisión? ¿No están alejadas de la ciudad? ¿Eso quiere decir que se ven todas las estrellas ahí? Puede que lo valga. Pero tú, tambaleándote de risa, evitando caerte sosteniéndote del martillo gigante que usamos para romper las vitrinas y los candados de las jaulas.
Lo vale. Totalmente.

"Hola, señores, por favor pretendan que soy un intimidante cachorro de león."


- ¿Sabes qué sería todavía mejor? – Me preguntas entre risas- Liberar cada quien una boa en el spa. Gana el de la boa que muerda más señoras fresas. Punto menos por cada empleada muerta.

Mientras sostengo la serpiente gigante escucho a lo lejos la batalla entre los perros y el cachorro de león contra la policía. El eco de gritos y disparos. Y tu risa. Sobre todo tu risa.

3 comentarios:

Tiban dijo...

george orwell estaria orgulloso, si estuviera.

Marcela dijo...

el gatito me aterra

Ángel L. M. dijo...

está bien chido xD