lunes, 15 de junio de 2009

Monte gris


En las nubes siempre se han observado figuras diversas, que aparecen o nacen del inconsciente colectivo. Hay cruces, serpientes y rostros proyectando lo que nosotros no podemos descifrar.

Las tragedias son siempre inesperadas, el gris del cielo en estos días disminuye el calor acostumbrado de los hombres-pavimento, que respiran por banquetas, calles y paradas de camión. El vacío abre la acera y los recuerdos... deja correr una parte no estudiada de nosotros los humanos, mientras la sonrisa de una infancia se vuelve juguete en el recuerdo de una madre que perdió a su criatura.

La locura ha venido a suplantar a la fuerza y al típico dicho de "Hay que seguir adelante". La nube infante no lo comprende, su padre ciudad no puede explicarlo porque hay demasiadas bocas que alimentar y un sin fin de preguntas que el ganado no escruta y corre ciego al matadero.

Se sufre tratando de borrar la muerte y mantener sólo el recuerdo bello de lo que se fue dejándonos huecos y sin habla. No es como otras desgracias, le decía un indigente con voz quebrada a la dueña de una carreta de tacos. Algo se detuvo en el tiempo, la garganta está seca y no hay fluidos de esperanza. El indigente, cuya hambre extrañamente se le fue desde hace varios días, desea que todo esté quieto y sin rodar para conocernos y mirarnos lo ojos y los deseos de ser libres para siempre. Solo ante esta tragedia, se puede respirar sintiendo el dolor de la vida y la muerte que nos creamos. Hay nubes en el cielo con formas cambiantes, aire desconsolado que lleva y trae un sosiego amargo.

Por mientras, en el monte gris, se siguen creando industrias y carreteras, ídolos y seguidores del roído hueso que acomoda para vivir en el confort y en el gris de una ciudad asesina.


Rocío Castro Magaña

4 comentarios:

yeya dijo...

que bonita foto marimar

Tiban dijo...

verdad?

Chiquita Violenta dijo...

sí, parecen borregos.

Pero pensé muchas cosas con este post.

marimar dijo...

Hermosillo


yo no la tomé D: "cosas ajenas"

la tomó mi primo periodista, en Hermosillo, como quiera el me anima a tomar fotos