domingo, 28 de diciembre de 2008

"Una no nace mujer, sino que se hace mujer."

Una vez quise amarla en un poema
me faltó misericordia, me sobró dolor
me quedé sin habla
lo he dicho de mil maneras
si no he sido culpable
quién me marcó los ojos
y me arrojó a la angustia
que es vivir en la palabra
(Aguamala, Gloria Gómez Guzmán)

Hablar con una misma nos sirve para encontrar un punto culminate entre el yo interno y el yo externo. La mayoría de las veces una no se da cuenta que se ama tanto como el hombre al mismo hombre. La mujer es pues, un síntoma de soledad y angustia. No podemos amarmos a nosotras mismas porque la frase está escrita para el hombre. Pero, al cargar con la angustia, nos sobra la vida en la palabra. En realidad, lo más probable es que sólo me pase a mi( y a Gloria por supuesto) Esta cárcel de palabras es un sintonizador al random en nuestra cabeza. Bla bla bla. una tras otra, las escupimos, las soltamos, queremos aventarlas a uno que otro hombre para chingarle el caparazón de agudeza. La verdad, somos bien chidas. Vivir en la palabra nos ha dejado marcados los ojos, como aquellos que viven más de cien años. El hecho de que "unos" no puedan ver nuesra "chideza" no nos hace menos chidas. Vivimos en esta angustia postmoderna. Frecuente. ¿Y? Muy nuestro pedo vivir en esta circulación de poco amor. Nos sobra amor de más.

El día de hoy chicas palitroches, las invito a ahogarse en palabras. Tontas, sabías, frecuentes, amorosas. Que, aunque no somos culpables de lo que nos ha tocado. El destino, es el destino y el dolor agudo que guardamos en la boca del corazón no puede mudar de género.

¡Feliz año nuevo a todos!